Soñar en grande, emprender en pequeño

Siempre que tengo una nueva idea o empiezo con un nuevo proyecto me gusta imaginarme lo lejos que podría llegar.

Parto de un concepto simple y, casi sin quererlo y a costa de procrastinar en otras tareas que estaba haciendo, empiezo a divagar sobre los contenidos que podría llegar a publicar en un nuevo blog, las funcionalidades que tendría una aplicación o las nuevas versiones que podría lanzar de un producto.

Y aunque se que debo empezar por algo pequeño, me encanta imaginarme que podría llegar a ser en el futuro mi nueva idea.

Soñar en grande, si eres creativo o emprendedor, es algo que debería estar presente en cada nuevo proyecto que lances o te involucres. Y en esta etapas iniciales, nunca deberías poner freno a tu imaginación.

Sin embargo, me encanta la libertad. Es algo que es muy adictivo, y eso que todavía no he probado gran parte de la libertad que pretendo alcanzar. A veces no soy consciente de la suerte que tengo de no tener una hipoteca que pagar o una familia que mantener.

Por ello, cada vez que veo una gran multinacional y sus miles de empleados, o cada vez que una startup se centra en buscar inversión con tal de crecer a un ritmo exponencial, siento un poco de miedo al pensar cómo de limitada sería mi libertad si fuera poniendo estas cadenas a mi vida a cambio de querer aspirar a más y más y más.

En esos momentos me doy cuenta de que, en esta etapa de mi vida, no quiero otra responsabilidad que no sea la de dirigir mi propia vida. Quiero rendir cuentas al mínimo de personas posibles y estoy dispuesto a crecer siempre en base a lo que mi estilo de vida me pida en ese momento.

Porque, pese a que como a mucha gente en este mundo me gustaría llegar a hacer algo grande en mi vida y ayudar a cambiar el mundo a mejor, en ningún momento me gustaría sacrificar mi estilo de vida y mi libertad a cambio. Al menos no tengo pensado hacerlo por el momento.

Porque, lo creas o no, cuando eres pequeño eres libre.

Cuando eres tú quien decide que quiere programar el código de una nueva aplicación en lugar de buscar un co-founder, eres libre.

Cuando pretendes crecer con tus propios medios, paso a paso, en lugar de recurrir al dinero de otros, eres libre.

Y, desde el momento que decides lanzarte en tu carrera como freelance en lugar de seguir trabajando para una empresa, por mucho que te puedan apretar tus clientes o sientas que no acabas el día, eres libre.

Un ejercicio que me suele ayudar muchísimo en estas ocasiones es el de proyectar mi vida, tanto para imaginarme dónde quiero estar dentro de 1 año como para saber qué pretendo alcanzar dentro de 5.

La última vez que lo hice encontré un pequeño conflicto de intereses en mí: quería crear algo grande y con sentido, pero al mismo tiempo quería ser el dueño de mi tiempo y de mi vida sin tener que depende de nadie ni que nadie dependa de mí.

No quería el típico trabajo de 9 a 5, pero tampoco me veía como el CEO de una startup al que sus obligaciones le acaban consumiendo. Valoraba lo que habían conseguido en su día los jefes de Google, Apple o Tesla, pero siempre pensaba si realmente merecería la pena alcanzar tanto éxito.

En otras palabras, lo que yo llamo la dualidad entre aspirar al éxito o vivir el momento.

He llegado a la conclusión que puedo cambiar la vida de muchas personas y construir algo grande siendo pequeño. En los últimos meses he decidido que, el próximo “gran” proyecto que lance, quiero hacerlo en solitario. Al modo “bootstrapping” que últimamente se ve ya tan poco.

Tengo mis ideas, conozco la parte de marketing y el desarrollo full stack ya no es para mí una barrera. Estoy dispuesto a aspirar a crear algo grande aprovechando las herramientas que tengo y las que voy aprendiendo por el camino.

Porque, como comenté en el post anterior, creo que es la época perfecta para crear un Renacimiento 2.0.

Se que en algún momento tendré que dar el paso a crear algo más grande. Pero, cuando comienzas, emprender siendo pequeño es la llave a tu libertad y a disfrutar cada día de lo que haces. Aunque eso, claro está, no debería ser nunca opuesto a que tengas la visión de que quieres conseguir algo grande.

Mientras tanto, céntrate solo en disfrutar del momento.

Ya habrá tiempo en el futuro para añadir cadenas a tu libertad. Si quieres, claro.

Y tú, ¿a qué aspiras?

Un abrazo,

Alex.

Photo Credit: Rahul Bhosale