Renacimiento 2.0

La primera vez que leí sobre el Renacimiento fue en mi último año de instituto, cuando tenía que hacer un proyecto de investigación sobre los inventos de Leonardo da Vinci.

Algo que me llamó la atención de Leonardo por encima de sus obras de arte o proyectos de ingeniería, que ya de por sí eran alucinantes, fue el concepto de polímata que él mismo representaba y que tuvo posiblemente su máxima representación durante la época Renacentista.

Hablo de Leonardo, pues él posiblemente represente mejor que nadie la figura del hombre del Renacimiento. Una persona enamorada de aprender, de aplicar todos los conocimientos que adquiría y, en definitiva, de crear constantemente algo nuevo y diferente. En concreto (citando a la Wikipedia) Leonardo era pintor, anatomista, arquitecto, paleontólogo,​ artista, botánico, científico, escritor, escultor, filósofo, ingeniero, inventor, músico, poeta y urbanista. Muchas personas conocían a Leonardo por su faceta de pintor, pero durante su vida no sólo abarcó una gran cantidad de campos, sino que también triunfó en todos ellos.

Sorprendente, ¿verdad?

Estoy seguro que casi todo el mundo admira a alguien como Leonardo da Vinci pero, al mismo tiempo, estoy prácticamente convencido de que un genio de este calibre no tendría lugar en una empresa del siglo XXI. La sociedad de hoy en día trata de guiarnos por el camino contrario: el camino de hiper-especializarse.

Esta tendencia no solo la veo en sectores más industrializados, donde quizás desde siempre se ha buscado ese perfil más enfocado a que solo se centre en una misma tarea durante 8 horas al día. Cada vez con más frecuencia escucho a bloggers, freelances y emprendedores vendiendo la moto de que tienes que especializarte en algo muy concreto. Que todo el mundo te vea como un “experto” en aquello a lo que te dedicas.

Nunca he estado a favor de esta corriente.

Parece que ya no está bien visto saber un poco de todo. La tendencia ahora está en especializarte y, para mí, esto es una limitación de nuestra capacidad creativa y de nuestro potencial de emprender y embarcarnos en nuevos proyectos.

Soy defensor de que vivimos en la época en la que más sencillo es crear algo nuevo y revolucionario. Donde más tecnología tenemos al alcance de nuestra mano y, por supuesto, en la época en la que más fácil es acceder a la información.

Y, por ello, pienso que es la época adecuada para vivir un nuevo Renacimiento. Un Renacimiento Tecnológico o, como me gusta llamarlo, un Renacimiento 2.0. Un movimiento que tenga como base Internet, la generación maker y el emprendimiento, con la libertad que estas herramientas nos ofrecen, para vivir una época en la que podamos crear sin limitación alguna. Sin etiquetas. Sin elegir una profesión y llevarla con nosotros durante las próximas décadas.

Es cierto que nunca encontraremos a un nuevo Leonardo da Vinci, ni creo que deba pretenderse encontrarlo, pero veo en personas como Elon Musk (@elonmusk) el ejemplo perfecto de lo que se puede llegar a conseguir con esta filosofía de no cerrarte a ningún campo y de enfocarse constantemente en lanzar ideas revolucionarias que aspiren a cambiar el mundo.

Elon co-fundó hace unos años PayPal, el sistema de pagos en línea más usado a nivel mundial. Con el dinero que ganó, más tarde fundó Tesla (coches eléctricos autónomos), SpaceX (transporte aeroespacial), Hyperloop (tranporte que utiliza tubos al vacío), SolarCity (energía solar), The Boring Company (red de transporte subterránea en Los Ángeles), Neuralink (interfaces cerebro-máquina) y OpenAI (investigación sobre Inteligencia Artificial).

Otro ejemplo que siempre me inspira es el de Pieter Levels (Web, @levelsio), un joven emprendedor holandés que después de crear un canal de YouTube, lanzó 12 startups en 12 meses. Sin compañeros ni inversores. Todo ello mientras viajaba con todo lo que le cabía en su mochila. Ahora acaba de escribir un libro. Pieter no tiene reparos en admitir que no es el mejor (ni siquiera un experto) en ninguno de los campos a los que se dedica, ni pretende serlo. Solo es una persona que tiene una idea en mente y aprende todas las tecnologías necesarias para llevarla al mundo real.

En el ámbito del deporte, uno de mis referentes es Kilian Jornet (Web, @kilianj), quizás el mejor corredor de montaña de la historia. En una entrevista, Kilian dijo que él no era un corredor, que la gente tenía la costumbre de pornerle etiquetas a todo. Él ante todo era persona y lo que le gustaba era explorar la montaña de todas la formas que pudiera: corriendo, andando, haciendo alpinismo, escalada o incluso esquiando. No le gustaba definirse como runner, sino como una persona en constante búsqueda de proyectos y retos que le acercasen a la naturaleza.

Estas 3 personas son grandes ejemplos de lo que me refiero cuando hablo del Renacimiento 2.0, si bien pudiera decir muchos más. Personas que odian las etiquetas y que se les encasille en un grupo en concreto. Personas que tienen una visión o propósito a largo plazo, pero que disfrutan en todo momento del camino creando proyectos que les encaminen a dicho propósito. En definitiva, personas creativas, emprendedoras y conocedores de que definirse en una sola palabra es limitarse.

Me encanta escribir, diseñar productos y programar. Me involucro en proyectos que van desde la impresión 3D hasta la inteligencia artificial, pasando por la creación de contenidos o el desarrollo de aplicaciones. Estoy interesado en las nuevas tecnologías, pero también soy un amante del deporte, la naturaleza, la productividad o el estilo de vida.

Y todo este cúmulo de intereses y proyectos es algo de lo que no pienso desprenderme para encerrarme en un único sector. Quizás dentro de unos años, o quizás incluso meses, me interese por algo nuevo o conozca otras tecnologías. O quizás decida que es el momento de lanzar proyectos más grandes que involucren a más personas y recursos, a costa de sacrificar un poco de la libertad que dispones cuando emprendes al estilo indie maker.

Pero lo que sí tengo claro es que vivimos en la época perfecta para lanzar nuevos proyectos y tener al alcance de un click toda la información que necesitamos para dar vida a nuestras ideas. Y sí, pienso sin lugar a dudas que desaprovechar esta oportunidad especializándote en algo muy concreto o teniendo el mismo empleo toda una vida es hacer un flaco favor a nuestra creatividad y a nuestro afán por conocer el mundo que nos rodea.

No soy blogger. No soy ingeniero. No me gusta describirme con cuatro palabras en LinkedIn.

Me encanta aprender, crear y emprender.

Y, rara vez, me cansaré de aprender, lanzar nuevos proyectos y conocer el mundo que me rodea.

Somos, como en su época era Leonardo, polímatas.

Me encanta pensar que vivimos en la época del Renacimiento Tecnológico, y pretendo ser un defensor y exponente de esta idea a lo largo de mi vida.

Nos vemos el próximo domingo. Un abrazo,

Alex.

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