Definir objetivos, disfrutar del camino

Cuando comencé escribiendo posts en mis primeros blogs tenía un objetivo bien definido: quería ser blogger profesional y vivir de mis blogs. Durante varios meses estuve escribiendo prácticamente a diario durante varias horas, publicando nuevos contenidos cada día en mis blogs.

Poco a poco iban llegando algunos resultados, al mismo tiempo que seguía escribiendo e incluso creando nuevos blogs. Sin embargo, llegó un momento en mi vida en el que le empecé a dejar de encontrar sentido a algo que durante mucho tiempo me encantaba: escribir.

Estaba tratando de perseguir constantemente un sueño pero, por las ganas de crecer rápido y conseguir lo que me había propuesto a toda costa, había perdido completamente las ganas de escribir. No estaba disfrutando en absoluto del camino y eso, tarde o temprano, desembocó en un bloqueo creativo que acabó haciendo que fracasaran dos blogs que creé hace unos años y en los que invertí mucho tiempo.

En muchas ocasiones nos centramos tanto en lograr algo que nos olvidamos de lo más importante: disfrutar del presente y del camino que nos lleva a conseguir ese objetivo.

Desde pequeños nos han acostumbrado a vivir en un entorno competitivo en el que importa más la meta (incluso la meta que tenga otro) que todas las experiencias que vives en el día a día. En el colegio o la universidad importa más aprobar que aprender; en el trabajo se da más importancia a alguien que sepa trabajar bajo presión y actúe como un robot que alguien que aporte algo nuevo y diferente. Incluso te juzgan por fracasar sin ni siquiera valorar todo lo que has aprendido creando algo por el camino.

Es cierto que, sino tienes un destino hacia donde ir, siempre irás en el sentido equivocado. Es fundamental tener un punto de partida y un destino que quieras alcanzar. De hecho, así es como planifico todos mis proyectos y objetivos. Empiezo por ver dónde estoy y qué es lo que podría llegar a lograr. Me conozco, sé cómo soy y cuál es mi forma de enfrentarme a nuevos objetivos. Sin embargo, cada vez dejo más rienda suelta a lo que pueda pasar en el día a día.

Tener un objetivo en mente es fundamental para enfocarte durante el camino. Para no perder el ánimo cuando tengas momentos difíciles. Sin embargo, cada día valoro más la libertad de no tener un roadmap que me diga en todo momento qué tengo que hacer al levantarme. Desviarse de lo planificado, aprender algo nuevo que no tenías en mente, afrontar nuevos imprevistos o incluso redefinir todo lo que tenía en mente es algo mucho más valioso que centrarse completamente en conseguir algo sin dejar rinda suelta a lo que pasará durante el camino que vas construyendo.

Durante los últimos meses estoy aprendiendo a vivir no pensando el objetivo, por muy definidos que los tenga cuando me siento a escribirlos al comenzar un nuevo año. Sé que quiero conseguir algo, pero dejó mucha más libertad a cualquier suceso que me pueda ocurrir en el día a día. Definir tus metas no debería asimilarse a un proyecto profesional que realizas para un cliente o para la empresa que trabajas, lo cual inevitablemente va enfocado a la productividad y no a las ganas de explorar y aprender.

Quiero desarrollar mi propia aplicación, pero valoro más que nunca el proceso de aprender a programar, sin importar si más tarde acabaré creando la idea que tengo en mente u otra totalmente distinta, que el simple hecho de tener mi primera web app creada pasados unos meses.

Me encanta correr, pero cada día me centro más en conocer mi cuerpo que en preparar exclusivamente una media maratón haciendo entrenamientos con los que no disfrutaría.

Estoy volviendo a escribir con frecuencia, pero con la libertad de sentarme a escribir lo que pase por mi mente sin ceñirme a un esquema o a un reloj que cuenta las horas que faltan hasta apretar el botón de publicar. Y, por ello, estoy disfrutando ahora tanto de escribir en este blog.

Durante el camino me dejó, en cierto modo, llevar sin pensar tanto en lo que pueda pasar. Eso sí, teniendo en mente en todo momento quién soy, de dónde vengo y qué es lo que quiero alcanzar.

Photo credit: Cynthia del Río