Mis condiciones para crear o unirme a un proyecto

Cuando empezó a darme el impulso emprendedor al poco de iniciar la universidad (de esto ya hace más de 5 años), tenía claro que la mejor forma de crear un negocio que me permitiera vivir cómodamente y me ofreciera bastante libertad era crear un blog profesional y monetizarlo.

Desde entotnces he creado varios blogs y proyectos online, a la vez que mi visión sobre emprender y los negocios ha ido evolucionando en todo este tiempo. De hecho, a día de hoy siento la necesidad de moverme en campos totalmente distintos a los que estaba acostumbrado cuando empecé.

Por este motivo, pensaba que era buena idea recapitular qué me motiva a crear o unirme a un proyecto a la par de qué tipo de condicionantes suelo poner últimamente.

Trabajo en remoto

No soy un nómada digital y, es más, no soy una persona que viaje demasiado. Sin embargo, me encanta trabajar desde casa o desde cualquier lugar, bajo mis horarios y trabajando bajo la rutina que me sienta más cómodo.

No estoy diciendo que huya totalmente de las oficinas, es más, valoro tener un espacio donde reunirme una o dos veces por semana o donde poder trabajar en algún proyecto que tenga un componente importante de fabricación.

Pero lejos de estas peculiaridades, todo proyecto debe ser compatible con mi forma de vivir, la cual inevitablemente va asociada con trabajar cómo, cuándo y desde donde quiera. Y esto es algo que, bajo muy pocas circunstancias (por no decir ninguna), es negociable.

Proyecto del ámbito tecnológico

Me encanta la tecnología. Soy ingeniero industrial pero, por encima de todo, soy maker. Me encanta crear, diseñar y fabricar. Desde desarrollar una aplicación hasta crear un dron. Desde programar una red neuronal hasta imprimir en 3D un aparato.

Esta mezcla de creatividad y tecnología es la que suele estar presente en todos los proyectos. Rara vez suelo pensar o involucrarme en algo que sea muy creativo pero nada tecnológico (como diseño web o gráfico) o viceversa (como un cálculo de instalaciones en ingeniería). En el punto de unión de ambas corrientes es donde me encuentro más cómodo.

Y no, crear una página nicho, un ecommerce o un comparador no son proyectos que a mí me motiven pues no los considero tecnológicos, por mucho dinero que puedan dar.

Una startup es un reto

O, al menos, así me lo tomo yo. Mi última idea en mis ratos libres fue sacar un algoritmo basado en inteligencia artificial para predecir ritmos corriendo. Al mismo tiempo, junto con un compañero, queremos crear un sistema reutilizable (a modo de dron) para enviarlo a grandes alturas por encima de 20-30km.

Esta clase de reto que, en ocasiones, me obligan a tirarme de los pelos y salir loco son los que me encantan. Hace años valoraba muchísimo crear un blog y tratar de vivir de él. Ahora, sin embargo, todo lo que pasa alrededor de mi vida se basa en retos. Si un proyecto no consigue sacar lo mejor de mí, suelo sentir un poco vacío mientras trabajo en él.

Competencia y vías de ingreso

Suelo buscar proyectos distintos y donde haya poca competencia. Aunque esto suena algo muy obvio, la verdad. Los dos proyectos que te he contado anteriormente creo que son un ejemplo de ello y, por las mismas, también huye bastante últimamente del modelo de vivir de un blog, de la publicidad online o de servicios como freelance al estilo diseño o desarrollo web (demasiados quebraderos de cabeza con clientes). Huyo completamente de la consultoría pues, aunque bien pagada, siempre acaba esclavizando. En otras palabras, suelo huir de la parte de tener que trabajar cercano con el cliente.

En este sentido, suelo tirar más de modelos de negocio que tengan, o bien cierta recurrencia en los ingresos (modelos de suscripción), o bien sean trabajos puntuales y muy bien pagados.

Estoy, además, totalmente en contra de los inversores, aceleradoras o cualquier otra persona/empresa que quiera meter la mano en mi proyecto gracias a poner algo de dinero. Si en las fases iniciales, veo que no podré afrontar los gastos que tiene el proyecto, no suelo estar dispuesto a lanzarlo.

Pasión por el proyecto

Ante todo, por encima de los cuatro puntos anteriores, está la pasión por aquello que haces. Sino sientes el proyecto como tuyo, sino es un proyecto que te haga levantarte de la cama para trabajar por él o con el que tengas que llevar las 24h una libreta por las ideas que te vayan surgiendo, es que no es para ti.

Recuerdo que, cuando creé mi primer blog, me pasaba el tiempo en la universidad pensando en ideas de contenidos. Hace unas semanas, mientras entrenaba, iba pensando en formas de diseñar el algoritmo para predecir mis tiempos de carrera. Y así, con muchas otras ideas que han surgido en mi vida.

Encontrar tu pasión no es lo mismo que tener pasión por tu proyecto. En el primer caso, puede que nunca la encuentres y aún así no estará todo perdido. Pero, sin pasión en el día a día a la hora de trabajar, sí que estarás totalmente fuera de combate.

Como puedes ver, son condicionantes bastante simples, pero creo que a la vez razonables teniendo en cuenta cómo es mi forma de vivir y ver el mundo.

En otro post escribiré mis condiciones para crear o formar parte de una startup y en la que quiero hablar algo más en profundidad sobre forma de trabajar, personas, principios y valores.

Nos leemos.

Ian Schneider