Balance

Estos últimos días (y las próximas semanas) están siendo bastante completos. Días de levantarme a las seis de la mañana y no parar hasta la hora de dormir. Entre proyectos, cerrar los últimos trabajos de la universidad y dedicarme un rato al día a hacer deporte y cuidarme, apenas tengo un segundo para descansar.

Esto me hizo recordar este mensaje tan difundido en el mundo del emprendimiento de vivir sufriendo unos años por tener éxito, para poder disfrutar luego durante el resto de tu vida.

Pese a que estos próximos meses serán una locura para mí, veo en la afirmación anterior una forma de esquivar el concepto de “disfrutar del momento” que, al fin y al cabo, para mí es esencial cada vez que pones todas tus ganas en tu idea o proyecto. Porque, sino disfrutas de ese instante, la pasión por lo que haces se acabará perdiendo.

Y, sinceramente y tras haberme quemado en un par de ocasiones con algún proyecto o blog que en el pasado he tenido, he ido aprendiendo que emprender no va de blanco y negro. No va de extremos. No va de poner en la cuerda floja tu salud para tener éxito o de no estar dispuesto a sacrificar un poco de tu tiempo libre y algún que otro fin de semana por romper en el mercado con tu idea.

Emprender, o cualquier trabajo que implique ser creativo, va de encontrar ese punto de equilibrio. O, como muchas personas lo llaman, de encontrar balance entre tu vida personal y profesional. Yo lo suelo llamar saber cuando apretar y cuando echar el freno.

Siguiendo esta reflexión, quiero comentarte a continuación algunos puntos que he ido implementando en mi día a día para tratar de encontrar más balance.

Dedicar un espacio del día para mí

Ya sea para hacer deporte, meditar, leer o salir de fiesta. Da igual. Reserva un espacio del día para ti. Y no hablo de un espacio breve, sino de unas horas en las que te centres exclusivamente en ti.

Muchas veces me he sentado en el ordenador a primera hora de la mañana y, tras horas y horas trabajando, acabo el día con la sensación de que he dado un paso adelante en mis proyectos, pero uno atrás en lo que a aprovechar los mejores años de mi vida se refiere.

Y creo que, por mucha intención de crecer o tener éxito que tengamos, esto nunca debe prevalecer por el simple hecho de ser felices y disfrutar del día a día.

Definir “mi yo futuro”

Tengo bastante tendencia a entrar y salir de nuevos proyectos e incluso, en ocasiones, admito que me cuesta decir que no. Un ejercicio que hice hace unos meses fue definir cómo me quería ver dentro de unos años: en qué tipo de proyectos quería estar involucrado, de qué personas quería rodearme y cómo querría que fuera un día ideal para mí.

Este ejercicio de definir “mi yo futuro” quizás nunca llegue a ser realidad. De hecho, tengo pensado revisarlo cada 6 meses. Sin embargo, me es de gran ayuda para saber identificar qué oportunidades me convienen y no dejarme llevar por cualquier cosa que entre en mi vida y pueda causar desequilibrio o llenarme de tareas que a la larga no merecerán la pena.

Hábitos, hábitos y más hábitos

Como te comenté en un post, soy una persona completamente de hábitos y rutinas. Y, cuando tratas de encontrar balance, estos se vuelven si cabe aún más importantes.

Estos últimos días perdí bastante el ritmo de hacer gimnasio. No estoy apuntado a ninguno, pero sí que solía entrenar con frecuencia en algún parque. Y si algo no estaba dispuesto a sacrificar por sobrecargarme de trabajo es el deporte. La solución en mi caso ha sido incorporar una rutina de gym de 20 minutos cada mañana al levantarme. Sí o sí, solo fallando el día que mis músculos estén cansados.

Si existe algo positivo en tu día a día pero sientes que lo estás perdiendo, la mejor solución es integrarlo en alguna de tus rutinas o hábitos.

Organizarme por bloques de tiempo

Cada proyecto o cada área de tu vida en la que trabajes se merece un espacio de tiempo en tu día o tu semana. Siempre he trabajado tachando tareas de mi lista, pero últimamente estoy pasándome al concepto de trabajar por bloques de tiempo.

Separar mi día en franjas de tiempo en las que me centro exclusivamente en un área (ya sea trabajar o disfrutar) me ha ayudado mucho a despejar mi mente y a gestionar mejor el tiempo que le dedico a cada proyecto. Dentro de cada bloque de tiempo, sí que suelo utilizar el típico enfoque de resolver tareas por prioridad.

Trabajar sin presión

Muy relacionado con el punto anterior es el de trabajar sin presión. Sin rendirle cuentas a nadie o, al menos, a las mínimas personas posibles. Si una tarea no me ha dado tiempo a hacerla durante su bloque de tiempo, se pasa al día siguiente. Ir retrasando el horario es, inevitablemente, una forma de acabar el día saturado.

A veces tengo que hacer algún sprint, pero esto ha dejado de ser algo bastante habitual en mi día a día.

En definitiva, Encontrar balance es algo que me ha costado y me sigue costando muchísimo. Es algo realmente complicado cuando tratas de ser ambicioso y mantenterte focalizado pero sin descuidar tu lado personal. Pero, a su vez, buscar ese equilibrio es lo que me sigue ayudando a mejorar día tras día.

Nos leemos la semana que viene. Un abrazo,

Alex.

Bekir Dönmez